Trashumancia 2ª parte

Casi dos meses despues, cuelgo la segunda entrada sobre la experiencia trashumante. Muchos ya habreis perdido el hilo de la historia y otros no sabreis de que va el asunto. Podeís acceder a la primera entrada pinchando AQUÍ.

Después de pasar la noche durmiendo al raso entre Chotacabras Caprimulgus europaeus, Ruiseñores Cettia cetti y ladridos de Corzo Capreolus capreolus, nos despertamos entre Currucas capirotadas Sylvia atricapilla, Petirrojos Erithacus rubecula y Mirlos Turdus merula que saludaban el inminente amanecer.
Aún con la noche echada, como mariposas que salen de su crisálida, nos despojamos de los sacos de dormir procurando estar listos para continuar el camino una vez recibido el saludo del sol. Nos esperaba la parte más larga del camino, más agreste, más agotadora pero sin duda, más bella y la que me dejaría mejores recuerdos.



El tren de ovejas se desplazaría entre bosques de Roble rebollo o melojo Quercus pyrenaica.


El caracter agreste y salvaje de la zona se coronaba con los continuos rastros de Lobo Canis lupus que ibamos encontrando.



Entre el ganado aún permanecían corderos sin trasquilar y con el rabo entero. Éste se corta al cabo de uno o dos meses, por costumbre, higiene y para que el macho las cubra mejor. Aunque, el rabo hay que dejarlo más largo “por la mosca parásita”.
En árabe, Merina significa “la oveja que anda”. Se caracterizan por ser ovejas muy fuertes, con gran capacidad de adaptación que soportan largos viajes y todo el cambio alimentario que ello conlleva e, incluso su escasez lo que la hace propicia para integrar los ganados trashumantes.


La Omaña nos deleitaban al alba con unos paisajes de gran belleza.

Alejarse unos metros del estruendo que formaban los cascabeles, cabestrillos y campanas significaba deleitarse con el canto de los Mosquiteros papialbos Phylloscopus bonelli, Trepadores azules Sitta europaea y Escribanos cerillos Emberiza citrinella. El Águila culebrera Circaetus gallicus también mostraba su silueta.



Cualquier claro y/o prado en el bosque es lugar de reunión y pastoreo durante unos minutos. Varios miles de ovejas se habrán alimentado en estos lugares a lo largo del mes.



Carteles como este recuerdan a los que transitan por los cordeles y cañadas durante el resto del año que están en un lugar tradicional de paso de ganado, una ruta llena de cultura y tradición que nos recuerda la unión ancestral que mantenemos con el medio rural, un modo de vida sostenible, lejos de granjas y multinacionales que mantienen hacinadas cientos de reses para alimentar a espíritus urbanos que dan la espalda a este modo de vida que en el fondo pertenece a sus orígenes.




Al fondo, podemos divisar el parque eólico de Valdemasario que representa la destrucción de uno de los últimos reductos de Urogallo cantábrico Tetrao urogallus cantabricus. Una de las artimañas de la Junta de Castilla y León para obviar planes de protección de la especie y esquivando mediante la prevaricación los estudios de impacto ambiental. El ruido de los aerogeneradores acabará por silenciar los últimos cantaderos de la especie y será una de las últimas piedras de la tumba de esta especie que desaparece ante la pasividad humana.


 Lavanda   Lavandula stoechas

A su paso, el ganado levantaba las dulces fragancias de la Lavanda Lavandula stoechas y el Tomillo Thymus vulgaris.

Tomillo    Thymus vulgaris


Estrechándose a su paso por el bosque, el largo tren de ovejas se mostraba en esos momentos más vulnerable al posible ataque de los lobos. Elias nos comentaba la verguenza que podría suponer para un pastor el sufrir un ataque de lobo como si tal hecho pusiese en cuestión su capacidad para ejercer dicha labor. Me pareció sorprendente ese punto de vista. Muestra una realidad bien diferente a la actual, la cual se puede intuir en las protestas sindicalizadas plasmadas en los desinformados medios de comunicación en las que se pide el exterminio y erradicación de especies que antaño coexistían en mayor o menor medida con este modo de vida.



Zagal es un buen perro carea que controla y mantiene unido el rebaño.



Después de dejar atrás las Brañas de la Urz, llegábamos al monte de los frailes. Un bosque poblado por Robles albares Quercus petraea, Serbales Sorbus aucuparia, Acebos Ilex aquifolium, Urces Erica sp. y Codesos Adenocarpus sp.



Bosquete joven de Roble albar Quercus petraea. Ya hemos hablado anteriormente en el blog de la capacidad de esta especie para vegetar en zonas pedregosas y adversas. Podeís acceder a esa entrada pinchando AQUÍ.



Al canto de los Mosquiteros papialbos Phylloscopus bonelli y Trepadores azules Sitta europaea, se sumaron los Reyezuelos listados Regulus ignicapillus.


El camino discurría por un río de piedras lo que, unido a la pendiente y al sol resultaba agotador.


 Momento reposo para esperar que las ovejas más rezagadas se unan al resto del grupo.


Llegamos a Cuatero de mayo a medio día. Mientras que las ovejas se hidrataban y pastoreaban, dos Buitres leonados Gyps fulvus y dos Alimoches Neophron percnopterus cicleaban.  Después de comer, echamos una buena siesta al abrigo del tórrido sol. Pero antes, hubo tiempo a bichear por la zona. Cuatrero de mayo es un lugar húmedo que alberga una cantidad considerable de diversidad biológica.


Dactylorhiza maculata (L.) Soó


En Cuatrero de mayo, una zona higroturbosa se puede encontrar un conjunto de brezos asociados a turberas, como Erica mackaiana entre Juncos, Flores de cuco, Orquídeas, y formaciones de Algodón de pantano.

También vimos bandos de Vencejos pálidos Apus pallidus, Aviones comunes Ptyonoprogne rupestris y alguna Chova piquirroja . En cuanto a aves rapaces, no estuvo tampoco mal la cosa, con la presencia de Águila calzada de fase clara Hieraetus pennatus, Aguiluchos cenizos Circus pygargus y pálidos Circus cyaneus

Algodón de pantano  Eriophorum angustifolium

 Podeís ver más información sobre la hierba algodonera pinchando en este enlace.
Flor de cuco Lychnis flos-cuculi
Triguero  Miliaria calandra
Tarabilla norteña Saxicola rubetra

Después del merecido descanso retomamos el camino hacia Abelgas de Luna, bordeando el embalse de Barrios de Luna desde la Sierra de la Filera. Al fondo, podíamos contemplar la Penota y peña Forcada.
Me comentaba el pastor que todo este camino discurre por el Cordel de las merinas que a su vez se une con el Cordel de Babia de abajo el cual, comienza en Campo de Dios cerca de Canales y se dirige hacia el Puerto de la Mesa, en el límite con Asurias. 
Un cordel tiene 37’61 metros de ancho lo que se corresponde con unas 45 varas castellanas.


La bajada hacia el Puerto de San Lorenzo es especialmente bella y se puede apreciar una transición geológica donde predomina la caliza. Abandonabamos la Omaña para entrar en Babia.



Brezos y escobas floridas se alternan coloreando un mosaico de prados y matorrales.


Al fondo ya se puede apreciar el destino señalado por la integral de Ubiña.

Varias perspectivas del macizo de Ubiña.

Momentos de pastoreo en el Puerto de San Lorenzo


Hembra de Podarcis muralis
Yo aproveché esos ratos para “bichear” un poco. En la imagen una hembra de Lagartija roquera Podarcis muralis. También vimos una pareja de Cuervos Corvus corax y numerosos ejemplares de Celestrina argioles.

 El tallisco de las focicas


Atravesando el tallisco de las focicas con Pena Ubiña al fondo. En este rincón había una vegetación diferente, quizás por su carácter sombrío y rocoso. Nos encontramos con Pudios Rhammus alpina, Sabinas albares Juniperus thurifera, Heleboros Heleborus foetidus y Escaramujos Rosa canina.

Al otro lado del valle, hallamos prados y zonas húmedas con Orquídeas Dactylorhiza sp. y Algodones de pantano Eriophorum angustifolium, delimitados por una orla de Cerezos Prunus avium, Fresnos Fraxinus excelsior y Saúces Salix alba.
Numerosas mariposas revoloteaban por la zona, entre ellas principalmente Aporia crataegi y Colias croceus.
El continuo canto del Ruiseñor Luscinia megarhynchos y del Mirlo Turdus merula amenizaban la escena.


Al llegar a la carretera que une Abelgas con Sena de Luna, hicimos una parada. El último tramo del día discurriría por carretera asfaltada lo que para las ovejas rezagadas y ya agotadas podría ser fatal. A algunas únicamente se le hizo unas curas, otras tuvimos que capturarlas y subirlas a un remolque para ser directamente transportadas a su destino. 
A partir de este momento, los restantes kilómetros de trashumancia hasta Pena Ubiña estarían en su casi totalidad situados en tramos asfaltados.



Al pasar Sena de Luna nos unimos a la carretera que une Villablino con León, con mucho más tránsito rodado. Esto supone para muchos conductores tener que esperar a que el rebaño alcance zonas con amplios arcenes y cunetas para que los vehículos puedan adelantar al mismo. En general, los usuarios manifestaban su interés por la invasión tradicional de ganado en la carretera (aunque realmente podría considerarse que es la carretera la que invade las cañadas), preguntando de dónde venimos, a dónde vamos y sacando muchas fotografías.


Río Luna
Una vez llegados al lugar de dormida y después de las tareas habituales (pastorear al rebaño, ordeñar las cabras y darle de comer a los perros esa mezcla de leche con pienso) disfrutamos de una merecida cena caliente. 
Pasamos la noche al abrigo de la Iglesia de Pruneda, en el corazón de Babia. Al anochecer vimos una de las últimas Garzas Ardea cinerea del paso primaveral y nos dormimos arropados por el característico sonido del murciélago rabudo Talarida teniotis.
La próxima entrada versará sobre la llegada del ganado a Pena Ubiña y su travesía por Babia.
Gracias por vuestra visita!
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12 pensamientos en “Trashumancia 2ª parte

  1. Que suerte poder convivir con gente tan autentica y ver tantas especies junto a esos lugares……..la trasumancia eje vertebrador de tantos pueblos.
    Qui en Navarra hay varias caniadas reales que van de los pirineos navarros a las bardenas reales navarras.
    saludos camperos!

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  2. Es un reportaje magnífico, como todo el blog. Me he permitido poner una llamada en el mío para que los interesados en la trashumancia (y en la biodiversidad) no se pierdan tu excelente trabajo si aún no lo conocen.
    Gracias,
    Julio.

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  3. Creo haberme encontrado con el rebaño hace meses, no recuerdo si ya en la carretera de Villablino o si fue en el cruce de Riello `por la Garandilla Trascastro o por ahí.
    Al ver la foto de “zagal”, he recordado un libro, “memorias de un Zagal”, que en su día también formó parte de la colección del Diario de León con el título “memorias de la transhumancia”, narrado por un señor que se llama Bonifacio.

    Tu entrada es excepcional. Enhorabuena.

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