Trashumancia 3ª parte

Remato la trilogía de entradas sobre la trashumancia con la narración del trayecto final que, a pesar de discurrir ya únicamente por vías asfaltadas, atraviesa los paisajes de gran belleza que caracteriza a la comarca de Babia. 
Para los que no sepais de qué va el asunto, podeís acceder a la primera entrada pinchando AQUÍ y a la segunda pinchando AQUÍ.
Después de dormir en la iglesia de Pruneda, reemprendimos el camino con los primeros rayos del sol.

La estampa del día: Invasión del ganado en la CL-626, la carretera que une Villablino con León. Afortunadamente para los usuarios de la vía asfaltada era domingo por lo que mucha prisa se supone que no tendrían. Lo cierto es que la mayoría aprovechaban para sacar fotos, hacer preguntas e incluso alguno/a se bajaba a caminar un rato con el grupo. Aunque, otros se acordaban de la madre del cordero…

¡Estábamos en Babia!


Decenas de cuerpos lanosos frotándose contra los vehículos.


Tradiciones centenarias que desaparecen a lo largo de los años…


Llegada a San Emiliano


Conforme se acercaba mediodía, el calor se hacía más notorio e insoportable. El hecho de caminar continuamente por carretera asfaltada supone un mayor desgaste, las pezuñas del ganado sufren más e incluso Verdugo, el mastín se mostró cansado durante este último tramo.


Ya quedaban apenas unos kilómetros antes de la llegada a Villargusán. Las ovejas aprovechaban los márgenes para lanzar bocados furtivos en marcha.


Una de las casas de Villargusán construidas por cuadrillas de Ourense, con el macizo de Ubiña al fondo.
Una vez llegados a Villargusán, disfrutamos de un merecido descanso, el ganado quedó encerrado hacinándose en las escasas sombras que propiciaban los fresnos. Nosotros nos unimos a la familia y amigos que Elías el pastor tiene en el pueblo para darnos un buen banquete. Nos entretuvimos fotografíando las numerosas mariposas que revoloteaban por el pueblo y hasta cinco especies de Hespéridos. 
Hablando con los aldeanos, nos recordaron que antes la vida era más dura, con mucha más nieve y que aprecia que ésta vino a menos desde principios de los años 60. De aquella, la gente tenía que bajar a Puenteorujo para “limpiar para peón” (para permitir el paso de una persona). Cuando venían los estudiantes por las navidades de León, tenían que bajar a buscarlos en caballería. El coche de línea de aquella no pasaba de la Madalena.

Después de comer, nos despedimos de los compañeros de viaje. La idea inicial era volverme con ellos a casa una vez llegados a Villargusán, pero contento de la experiencia vivida, la vista de Pena Ubiña me animó a quedarme unos días en la majada, disfrutando del entorno, de la vida pastoril y aprovechando a subirme a la Peña. 


Las siguientes horas discurrieron apaciblemente, con la brisa de la montaña en la cara, viendo el ganado recuperando fuerzas, fotografíando plantas, aves e insectos y disfrutando de buenas conversaciones con Elías.


Anacamptis pyramidalis


Pena Ubiña y la chica a la derecha


Calzas de lobo  Digitalis parviflora


El imponente macizo calizo de Pena Ubiña (2.417 msnm) que tendría la oportunidad de ascender al día siguiente con avistamientos interesantes, lo vereís en la próxima entrada.


Algunas ovejas rendidas por el viaje pastaban de rodillas. Al cabo de unos días de reposo en este paraje se recuperarían.


El pastor tiene arrendadas unas 700 hectáreas en este entorno para el pastoreo de poco más de 600 ovejas y una docena de cabras que hacen retemblar unos 120 cencerros. Quedarán preñadas aquí, recogiéndose con la llegada del frío hacia los cuarteles de invierno situados cerca de León donde, una vez llegadas, las ovejas comenzarán a dar a luz.


Los carneros ya empezaban a pelear entre ellos por el celo de las ovejas. Lo curioso era ver como algunos carneros no poseían cuernos y como algunas hembras sí los tenían. Ya sé que la frase da su juego, pero no lo daba expresado de otro modo. 😉
Se puede ver en esta foto Puerto ventana al fondo. Nos contó uno de los amables ancianos que ver un jabalí por esa zona en los años 50 era toda una novedad. Antes, había mucho más ganado que mantenía a raya la vegetación impidiéndo la sucesión ecológica. Un dicho muy relevante al respecto es: ” Cien cabras traen todos los días un carro de leña para casa“. Teniéndo en cuenta las últimas observaciones oseras en la zona y relacionándolas con ese abandono del medio rural y el descenso de la carga ganadera, es cuanto menos interesante debatir hasta qué punto la ganadería promueve la biodiversidad, qué tipo de ganadería lo hace (quizás no todas las ganaderías son sostenibles, véase la Sierra del Cuera). Esto nos permitiría una mejor orientación de los fondos europeos de la política agraria común.

Rocambolesca entrada al bebedero
Elías actualmente pasa el verano a caballo entre dos majadas. Antes, sólo disponía de ésta que veís en las fotos a continuación, viviendo a inicios del periodo estival en la parte más baja de la ladera (hasta agotar el pasto) en un remolque adaptado sin luz, ni calefacción. Así, durante 7 años, entre sus 53 y 60. Ahora, a sus 63 años, ya cuenta con dos cabañas decentes que disponen de luz, gracias a una placa solar que le colocan anualmente los amigos que nos acompañaron la primera parte del viaje y que me invitaron a esta experiencia (Gracias!).
Lleva 10 años trashumando a esta zona. Antes estuvo durante 17 años en Murias de Paredes, Valdeloberos (cerca de Vecilla de Boñar), también en Cubil cerca de Robledo de Caldas, Cueto Arbás y Abelgas de Luna, lo que suma un total de 33 años trashumantes.
Perspectiva de la majada con la cabaña en la que duerme el pastor y el cerrado para las ovejas que levantó con sus propias manos ayudado por el macho (la mula). El cerrado que pudisteis apreciar en la foto anterior sirve de refugio para los corderos cuando antes permitía que las ovejas los tuviesen en la zona estival de pastoreo.
Un atarcerder tranquilo entre caliza lleno de anécdotas. Aquí es dónde el pastor trashumante sufrió el único daño de lobo que afectó a una sóla res. “Tenía atados los mastines y me la jugaron de noche. Me di cuenta a la mañana siguiente.” Ahora entre 3 y 4 mastines y varios perros carea vigilan su ganado.

Aquí acaba la entrada y mi primera experiencia trashumante. Procuraré volver el próximo año. Os dejo con algunos de los verdaderos protagonistas de la historia. Espero que os haya gustado. Un saludo y gracias por visitar el blog! Gracias a Xermán García Romai por ayudarme en la identificación de la Digitalis y la orquídea pyramidal.
 Verdugo, el mastín 

Zagal, un perro carea

 Chispa, una hembra carea

y por último, Elías, un pastor trashumante a punto de jubilarse y como veis muy moderno.
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Trashumancia 2ª parte

Casi dos meses despues, cuelgo la segunda entrada sobre la experiencia trashumante. Muchos ya habreis perdido el hilo de la historia y otros no sabreis de que va el asunto. Podeís acceder a la primera entrada pinchando AQUÍ.

Después de pasar la noche durmiendo al raso entre Chotacabras Caprimulgus europaeus, Ruiseñores Cettia cetti y ladridos de Corzo Capreolus capreolus, nos despertamos entre Currucas capirotadas Sylvia atricapilla, Petirrojos Erithacus rubecula y Mirlos Turdus merula que saludaban el inminente amanecer.
Aún con la noche echada, como mariposas que salen de su crisálida, nos despojamos de los sacos de dormir procurando estar listos para continuar el camino una vez recibido el saludo del sol. Nos esperaba la parte más larga del camino, más agreste, más agotadora pero sin duda, más bella y la que me dejaría mejores recuerdos.



El tren de ovejas se desplazaría entre bosques de Roble rebollo o melojo Quercus pyrenaica.


El caracter agreste y salvaje de la zona se coronaba con los continuos rastros de Lobo Canis lupus que ibamos encontrando.



Entre el ganado aún permanecían corderos sin trasquilar y con el rabo entero. Éste se corta al cabo de uno o dos meses, por costumbre, higiene y para que el macho las cubra mejor. Aunque, el rabo hay que dejarlo más largo “por la mosca parásita”.
En árabe, Merina significa “la oveja que anda”. Se caracterizan por ser ovejas muy fuertes, con gran capacidad de adaptación que soportan largos viajes y todo el cambio alimentario que ello conlleva e, incluso su escasez lo que la hace propicia para integrar los ganados trashumantes.


La Omaña nos deleitaban al alba con unos paisajes de gran belleza.

Alejarse unos metros del estruendo que formaban los cascabeles, cabestrillos y campanas significaba deleitarse con el canto de los Mosquiteros papialbos Phylloscopus bonelli, Trepadores azules Sitta europaea y Escribanos cerillos Emberiza citrinella. El Águila culebrera Circaetus gallicus también mostraba su silueta.



Cualquier claro y/o prado en el bosque es lugar de reunión y pastoreo durante unos minutos. Varios miles de ovejas se habrán alimentado en estos lugares a lo largo del mes.



Carteles como este recuerdan a los que transitan por los cordeles y cañadas durante el resto del año que están en un lugar tradicional de paso de ganado, una ruta llena de cultura y tradición que nos recuerda la unión ancestral que mantenemos con el medio rural, un modo de vida sostenible, lejos de granjas y multinacionales que mantienen hacinadas cientos de reses para alimentar a espíritus urbanos que dan la espalda a este modo de vida que en el fondo pertenece a sus orígenes.




Al fondo, podemos divisar el parque eólico de Valdemasario que representa la destrucción de uno de los últimos reductos de Urogallo cantábrico Tetrao urogallus cantabricus. Una de las artimañas de la Junta de Castilla y León para obviar planes de protección de la especie y esquivando mediante la prevaricación los estudios de impacto ambiental. El ruido de los aerogeneradores acabará por silenciar los últimos cantaderos de la especie y será una de las últimas piedras de la tumba de esta especie que desaparece ante la pasividad humana.


 Lavanda   Lavandula stoechas

A su paso, el ganado levantaba las dulces fragancias de la Lavanda Lavandula stoechas y el Tomillo Thymus vulgaris.

Tomillo    Thymus vulgaris


Estrechándose a su paso por el bosque, el largo tren de ovejas se mostraba en esos momentos más vulnerable al posible ataque de los lobos. Elias nos comentaba la verguenza que podría suponer para un pastor el sufrir un ataque de lobo como si tal hecho pusiese en cuestión su capacidad para ejercer dicha labor. Me pareció sorprendente ese punto de vista. Muestra una realidad bien diferente a la actual, la cual se puede intuir en las protestas sindicalizadas plasmadas en los desinformados medios de comunicación en las que se pide el exterminio y erradicación de especies que antaño coexistían en mayor o menor medida con este modo de vida.



Zagal es un buen perro carea que controla y mantiene unido el rebaño.



Después de dejar atrás las Brañas de la Urz, llegábamos al monte de los frailes. Un bosque poblado por Robles albares Quercus petraea, Serbales Sorbus aucuparia, Acebos Ilex aquifolium, Urces Erica sp. y Codesos Adenocarpus sp.



Bosquete joven de Roble albar Quercus petraea. Ya hemos hablado anteriormente en el blog de la capacidad de esta especie para vegetar en zonas pedregosas y adversas. Podeís acceder a esa entrada pinchando AQUÍ.



Al canto de los Mosquiteros papialbos Phylloscopus bonelli y Trepadores azules Sitta europaea, se sumaron los Reyezuelos listados Regulus ignicapillus.


El camino discurría por un río de piedras lo que, unido a la pendiente y al sol resultaba agotador.


 Momento reposo para esperar que las ovejas más rezagadas se unan al resto del grupo.


Llegamos a Cuatero de mayo a medio día. Mientras que las ovejas se hidrataban y pastoreaban, dos Buitres leonados Gyps fulvus y dos Alimoches Neophron percnopterus cicleaban.  Después de comer, echamos una buena siesta al abrigo del tórrido sol. Pero antes, hubo tiempo a bichear por la zona. Cuatrero de mayo es un lugar húmedo que alberga una cantidad considerable de diversidad biológica.


Dactylorhiza maculata (L.) Soó


En Cuatrero de mayo, una zona higroturbosa se puede encontrar un conjunto de brezos asociados a turberas, como Erica mackaiana entre Juncos, Flores de cuco, Orquídeas, y formaciones de Algodón de pantano.

También vimos bandos de Vencejos pálidos Apus pallidus, Aviones comunes Ptyonoprogne rupestris y alguna Chova piquirroja . En cuanto a aves rapaces, no estuvo tampoco mal la cosa, con la presencia de Águila calzada de fase clara Hieraetus pennatus, Aguiluchos cenizos Circus pygargus y pálidos Circus cyaneus

Algodón de pantano  Eriophorum angustifolium

 Podeís ver más información sobre la hierba algodonera pinchando en este enlace.
Flor de cuco Lychnis flos-cuculi
Triguero  Miliaria calandra
Tarabilla norteña Saxicola rubetra

Después del merecido descanso retomamos el camino hacia Abelgas de Luna, bordeando el embalse de Barrios de Luna desde la Sierra de la Filera. Al fondo, podíamos contemplar la Penota y peña Forcada.
Me comentaba el pastor que todo este camino discurre por el Cordel de las merinas que a su vez se une con el Cordel de Babia de abajo el cual, comienza en Campo de Dios cerca de Canales y se dirige hacia el Puerto de la Mesa, en el límite con Asurias. 
Un cordel tiene 37’61 metros de ancho lo que se corresponde con unas 45 varas castellanas.


La bajada hacia el Puerto de San Lorenzo es especialmente bella y se puede apreciar una transición geológica donde predomina la caliza. Abandonabamos la Omaña para entrar en Babia.



Brezos y escobas floridas se alternan coloreando un mosaico de prados y matorrales.


Al fondo ya se puede apreciar el destino señalado por la integral de Ubiña.

Varias perspectivas del macizo de Ubiña.

Momentos de pastoreo en el Puerto de San Lorenzo


Hembra de Podarcis muralis
Yo aproveché esos ratos para “bichear” un poco. En la imagen una hembra de Lagartija roquera Podarcis muralis. También vimos una pareja de Cuervos Corvus corax y numerosos ejemplares de Celestrina argioles.

 El tallisco de las focicas


Atravesando el tallisco de las focicas con Pena Ubiña al fondo. En este rincón había una vegetación diferente, quizás por su carácter sombrío y rocoso. Nos encontramos con Pudios Rhammus alpina, Sabinas albares Juniperus thurifera, Heleboros Heleborus foetidus y Escaramujos Rosa canina.

Al otro lado del valle, hallamos prados y zonas húmedas con Orquídeas Dactylorhiza sp. y Algodones de pantano Eriophorum angustifolium, delimitados por una orla de Cerezos Prunus avium, Fresnos Fraxinus excelsior y Saúces Salix alba.
Numerosas mariposas revoloteaban por la zona, entre ellas principalmente Aporia crataegi y Colias croceus.
El continuo canto del Ruiseñor Luscinia megarhynchos y del Mirlo Turdus merula amenizaban la escena.


Al llegar a la carretera que une Abelgas con Sena de Luna, hicimos una parada. El último tramo del día discurriría por carretera asfaltada lo que para las ovejas rezagadas y ya agotadas podría ser fatal. A algunas únicamente se le hizo unas curas, otras tuvimos que capturarlas y subirlas a un remolque para ser directamente transportadas a su destino. 
A partir de este momento, los restantes kilómetros de trashumancia hasta Pena Ubiña estarían en su casi totalidad situados en tramos asfaltados.



Al pasar Sena de Luna nos unimos a la carretera que une Villablino con León, con mucho más tránsito rodado. Esto supone para muchos conductores tener que esperar a que el rebaño alcance zonas con amplios arcenes y cunetas para que los vehículos puedan adelantar al mismo. En general, los usuarios manifestaban su interés por la invasión tradicional de ganado en la carretera (aunque realmente podría considerarse que es la carretera la que invade las cañadas), preguntando de dónde venimos, a dónde vamos y sacando muchas fotografías.


Río Luna
Una vez llegados al lugar de dormida y después de las tareas habituales (pastorear al rebaño, ordeñar las cabras y darle de comer a los perros esa mezcla de leche con pienso) disfrutamos de una merecida cena caliente. 
Pasamos la noche al abrigo de la Iglesia de Pruneda, en el corazón de Babia. Al anochecer vimos una de las últimas Garzas Ardea cinerea del paso primaveral y nos dormimos arropados por el característico sonido del murciélago rabudo Talarida teniotis.
La próxima entrada versará sobre la llegada del ganado a Pena Ubiña y su travesía por Babia.
Gracias por vuestra visita!

Trashumancia: 1ª parte

 Aplazamos temporalmente las entradas sobre las familias de lepidópteros para contaros una reciente experiencia trashumante con un pastor que está a punto de jubilarse y un rebaño de unas 600 ovejas.
La trashumancia consiste en el desplazamiento anual del ganado desde las zonas bajas donde permanece en invierno hasta las montañas para la busca de pastos veraniegos (y viceversa). Lo más parecido en el reino animal se correspondería con la migración de los ñus, buffalos y otros ungulados entre el Serenguetti y el Masai-mara. Sin duda un bello espectáculo.
 
Nos reunimos con Elias y su mujer en Cimanes del Tejar, un pueblo leonés. Ellos ya habían salido dos días antes de Veguellina de Órbigo, su residencia el resto del año. 
Existen aún ganaderos que realizan anualmente la trashumancia entre Extremadura y la Cordillera Cantábrica, constituyendo un tipo de pastoreo en continuo movimiento y un duro modo de vida, pero sin duda, la ganadería más sostenible que hay.
Despues de cenar, bivaqueamos bajo la luna llena y el canto de las ranitas de San Antón Hyla arbórea.
Por la mañana, amanecimos bajo el canto de los Trigueros Emberiza calandra y los Mirlos Turdus merula y el vuelo de una Cigüeña Ciconia ciconia y un Milano negro Milvus milvus. Bien temprano y al poco de abrir el día, iniciamos el camino. Aunque, tuvimos unas pocas cabezas de ganado en casa, nunca antes había participado en esta experiencia. 
Las casi 600 cabezas ovinas y dos decenas de cabras formaban un tren sonorizado por algo más de 120 badales que dejaban a su paso un rastro de olores, huellas, heces y charcos de orina.
Me comentaron que antiguamente, se podía reconocer el tipo de ganado menor a largas distancias en función del sonido de los cencerros. Este se diferenciaba por colocarle a las ovejas badajos (o badales) de cuerno o madera y de metal en el caso de las cabras.
La función de las cencerras o campanillas es advertir de la presencia del ganado en las cañadas, detectar movimientos bruscos en el mismo, permitir y facilitar que reses estraviadas durante el camino encuentren al resto del grupo y quizás también, espantar a los depredadores (aunque no tengo muy claro la eficacia de esto último).
A poco que te alejabas del ensordecedor sonido de los cencerros, escuchamos Ruiseñores Luscinia megarhynchos, Oropéndolas Oriolus oriolus y Mosquiteros ibéricos Phylloscopus brehmii.
Los márgenes estuvieron adornados por Amapolas Papaver rhoeas y Escaramujos Rosa canina. Tuvimos también la suerte de ver alguna Orobanche.

Las cabras encabezaron en todo momento la cabeza del desfile.
Para cualquier apasionado de los grandes carnívoros, participar en la trashumancia es una experiencia muy recomendable por estar en contacto directo con los trabajos propios de la ganadería y ver el trabajo de los mastines y de los perros carea. Todo ello puede aportar otra visión al conflicto que tiene la presencia de predadores con el hombre. Sin duda, ayuda a mejorar esa percepción.
El trabajo de los perros carea consiste en reunir el rebaño y mantenerlo cohesionado cuando éste se dispersa. Los mastines permanecen todo el rato con el, se mantienen vigilantes en puntos altos de sus flancos, en la cola o incluso entre las mismas cabezas con la cabeza alta, alertas a cualquier incidencia que pueda afectar a las reses. Para un rebaño de este tamaño, es necesario al menos la posesión de 4 mastines. Durante el camino, nos cruzamos con otros rebaños trashumantes. Uno de ellos contaba con 800 ovejas y 9 mastines y el otro con 1600 y 8 mastines. La mayoría de ellos estaban provistos de carlancas que les protegiese el cuello en el caso de tener que luchar contra los lobos. Me comentó Javier Talegón que en la Sierra de la Culebra, vió un rebaño de 800 ovejas y 16 mastines!
Elías contaba en ese momento con escasos perros. Solía subir todos los años con al menos 4 mastines, pero este mismo año se le murió uno de ellos, otro enfermara y otra estaba preñada. Una vez en la majada, hizo subir más perros para guardar el rebaño durante el resto del verano.

Estas imágenes tienen los días contados. Los valores de mercado, las desacertadas medidas emprendidas por la PAC que beneficia más a las grandes empresas y multinacionales o a los ganaderos que lo son como actividad secundaria y que constituyen una competencia desleal para los que lo son a título principal y de modo profesional amenazan este modo de vida.

Elías con 63 años y en una forma envidiable, nos contó que en el sector cada vez la vida está más dificil. Que antes de la PAC le daban hasta 5.000 pesetas de subvención por cada oveja, cuando ahora apenas recibe 12 euros. Que cada cordero se vende entre 38 y 48 euros, cuando antes del euro se vendían hasta en 15.000 pesetas. 
De octubre a febrero, el ganado está semiestabulado y consume una media de medio kilo de pienso diario por cabeza. El kilo de cebada o maiz oscilaba antes entre las 40-45 pesetas y los precios con la llegada del euro empeoraron. Una buena alternativa es cultivar alfalfa que permite dar hasta 4 cortes anuales, renovando el cultivo a los 5 años y extrayendo aproximadamente unas 145 alpacas por hectárea.
Nos comenta que la vida en verano, alejada de la familia y en unas condiciones duras es complicada y obliga a la atención completa del ganado, sin festivos y, los pastos de veraneo hay que arrendarlos y que valen lo suyo. Cada oveja produce una media de 3 corderos cada dos años y tiene una vida media de 6 a 7 años. 
Pero, la verdad reconoce que aunque le queda poco, no quiere jubilarse porque “primero te jubilas y luego te mueres” y que le da pena ir deshaciéndose cada año de las ovejas.
 
Obviamente, cada oficio tiene sus dificultades y más en los tiempos que corren. Pero, el sector primario recibe numerosos fondos públicos, es necesario saber administrar y orientar esos fondos en función de políticas de sostenibilidad y conservación de la biodiversidad y que lleguen especialmente a aquellos que viven únicamente de ese modo de vida, los ganaderos a título principal.
Todos los días podemos ver en la prensa que los sindicatos agrarios piden controles de depredadores, piden desbroces, piden quemas controladas y multitud de cosas más. Este hombre lleva los últimos 33 años viviendo únicamente de la ganadería trashumante, veraneando en distintos puntos de la Cordillera Cantábrica (Murias de Paredes, Valdeloberos, Robledo de Caldas, Cueta Arbás, Abelgas de Luna y Pena Ubiña) en condiciones a veces infrahumanas, durmiendo durante muchos años en un remolque adaptado sin calefacción ni luz y durante tres meses al año y sin quejarse. Este pastor a lo largo de esos 33 años sólo sufrió un daño de lobo con una única oveja afectada por la cual ni siquiera solicitó indemnización. 
Es obvio que este modo de vida contrasta con el de algunos ganaderos de la Sierra del Cuera que cuando los conocí, acudían a enseñar los daños de lobo en Mercedes todoterreno de 12 millones, protestando que los lobos los van a llevar a la ruina, que no pueden atender al ganado todo el día y que no creen que los mastines sean útiles.
Desde luego no se trata de hacer mártires, pero queda patente que OTRA GANADERÍA ES POSIBLE!

Parte del camino discurrió por carretera asfaltada. El pastor nos contó que los herbicidas que echan en las cunetas pueden ser fatales para el ganado que, agotado del camino aprovecha cualquier momento o pausa para glotonear en los márgenes. Las concesionarias de los mantenimientos de las carreteras y los ayuntamientos rara vez tienen en cuenta este tipo de hechos. Además, el camino se vé modificado por el habitual asfaltado de las cañadas o las plantaciones de pinos en los cordeles.
Es una pasada ver el miedo que le tiene el ganado al agua. Al circular en puentes sobre ríos, las reses son especialmente lentas y torpes apretándose en los flancos y reduciéndo el tamaño de la hilera.

En Santiago del Molinillo, cruzamos el río Órbigo llamado en partes altas el conocido río Luna del cual existe este dicho:

“Nazco en Puerto Ventana, cruzo el valle de Babia con afán
y al llegar a la ribera pierdo el nombre que me dan.

Durante parte de este primer tramo, avistamos numerosas plantaciones de Lúpulo Humulus lupulus. Esta planta además de ser utilizada para la elaboración de la cerveza, tiene numerosas utilizaciones medicinales.

El paso del ganado en cada pueblo levantaba expectación. Varios vecinos se acercaron para comprar corderos para las fiestas. Otros simplemente observaban curiosos o sacaban fotos. En muchos de los pueblos por los que pasamos, ya no vive gente y las casas se abren sólo en verano.

Llegados a Mataluengas, las ovejas pararon un rato a pastorear. Cucos Cuculus canorus, Pinzones Fringilla coelebs, Zarceros Hippolais polyglotta y Escribanos montesinos Emberiza cia cantaban. Un alcotán Falco subbuteo, un Águila calzada Hieraetus pennatus de fase clara, varias Cigüenas Ciconia ciconia y una Águila culebrera Circaetus gallicus pasaron volando.
Paramos a comer en Santa María de Ordas. Aprovechando la pausa, me dediqué a fotografiar mariposas. Logré ver la Esfinge colibrí Macroglossum stellatarum, Brenthis daphne, Aglais urticae, Aporia crataegiHypparchia alcione, una Melanargia pendiente de identificar, Lycaena phlaeas, una Coenonympha pendiente de identificar (o de la misma familia), varias Erebia, Colias crocea, varios Piéridos, Gonepteryx rhammi, Iphiclides podalirius, varios Pyrgus, Laeosopis roboris, Hesperia comma, Thymelicus sp., Glaucopsiche sp., Pandoriana pandora, Euphydrias aurinia, varias Lasiommata y alguna especie más que tengo pendiente identificar. Además, vimos 3 Lagartos ocelados Lacerta lepida. Todo esto mientras se oía el constante canto del Mosquitero papialbo Phylloscopus bonelli. No estuvo nada mal la verdad!

El pastor dotado de gafas de sol posando orgulloso con uno de los carneros más fuertes del grupo.

Detalle del cabestrillo

 Al mediodía el calor era sofocante en Formigones.
Ninguna res levantaba la cabeza con el sol

En esta charca que alivió la sed y el calor del ganado, vimos juveniles de Sapo corredor Epidalea calamita y varias Ranas verdes Pelophylax perezi.

Cada atardecer, Elias ordeña las cabras. La leche obtenida, una vez mezclada con pienso es la comida diaria de los perros. Un alimoche Neophron percnopterus cicleó en el lugar de la pernocta.

Había más rebaños en las cercanías del lugar donde pasamos la noche, éste concretamente de 1600 ovejas con corderos y 4 mastines, estaba guardado en un cercado.
Los ruiseñores y los ladridos del Corzo Capreolus capreolus fueron dejando paso al repetitivo canto del Chotacabras Caprimulgus europaeus, marcando el fin del día y de esta entrada. Espero que os gustara. Nos vemos en la siguiente.