Trophic Downgrading of Planet Earth

Es el nombre del reciente artículo publicado en Science por una larga lista de prestigiosos investigadores.

La publicación destaca la importancia de los grandes carnívoros no sólo para la regulación de los ecosistemas, sino incluso para la salud humana. 
Las relaciones existentes entre los diferentes elementos de la frágil cadena trófica y los efectos del ser humano en la misma son muy complicados de entender. De modo general, las poblaciones de grandes carnívoros (desde lobos a aves rapaces, pasando por nutrias, tiburones, etc.) se están reduciendo a lo largo del planeta, con descensos muy acusados en algunas especies que antaño incluso eran bastante comunes. La desaparición de los peldaños superiores de la cadena trófica tiene serias consecuencias sobre su funcionamiento. La rotura de ese equilibro perjudica a las poblaciones de otras especies e incluso afecta directamente al ser humano, ya sea por un aumento de la prevalencia de patógenos o a algunos de sus intereses económicos. Además, el artículo demuestra otros efectos para muchos insospechados tales como un aumento de los incendios forestales, de la contaminación, de enfermedades infecciosas, afecciones a la calidad del agua y al ciclo de nutrientes.


 video reciente de una pareja de leopardos de Amur



La pérdida y fragmentación de hábitats y la caza provocada por el hombre son los principales causantes del descenso de los grandes carnívoros, tanto en los medios terrestres como marinos y tanto a altas como a bajas latitudes. El impacto total que genera el descenso de los grandes predadores no es entendido hasta el momento de su desaparición completa. La rarefacción y desaparición de estas especies clave es una de las razones de la llamada sexta extinción que está actualmente en curso y parece ser más grave de lo que se esperaba.
Esperemos que los gestores de nuestros ecosistemas tengan estas investigaciones en cuenta a la hora de gestionar el medio y las especies que lo habitan.

Podeis acceder al artículo original pinchando aquí:

Otros medios de comunicación difundieron el artículo:

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Tigres y carreteras

No sólo nuestros linces, lobos y osos sufren atropellos en nuestra desmesurada red de infraestructuras. En la “lejana” Rusía, los tigres sufren igualmente la presión viaria. A pesar de ser este un vasto territorio, las carretetas tambien se cobran la vida de especies tan amenazadas como este gran felino.



A continuación os dejo con dos relatos bien tristes que espero nos den conciencia de que respetar la velocidad recomendada no sólo puede contribuir a nuestra propia seguridad, sino que le puede salvar la vida a muchos otros seres, desde tigres a erizos pasando por todo tipo de anfibios.







La pasada noche del 19 de abril, un vehículo que circulaba a alta velocidad golpeó una tigresa de entre 3 y 5 años de edad en el pueblo de Razdolnoe cercano a Slavyanka. En el lugar del accidente, no se encontraron marcas de frenado y el conductor debió arrastar al animal durante 40 metros hasta su detención. Después tiró los fragmentos desprendidos de su vehículo al río para camuflar el suceso, pero, al ser altas horas de la madrugada la tarea no tuvo el éxito que esperaba.




Una vez desplazados los efectivos de la WCS, procedieron a anestesiar al animal, pero desafortunadamente, el equipo veterinario comprobó traumas por fracturas incompatibles con la vida, y tras recibir el permiso de Moscú, se llevó a caba la eutanasia para aliviar el sufrimiento de la tigresa.





El 21 de abril, el ministerio de recursos naturales instó al ministerio de asuntos internos medidas para disminuir la velocidad en la carretera que atraviesa el Leopardovy Wildlife Refuge donde la tigresa fue atropellada.
Esperemos que la medida tomada logre reducir los atropellos de fauna salvaje.


El segundo relato sobre tigres y carreteras habla de un tigre que se rebeló contra la humanidad y atacó coches en la carretera federal de Vladivostok a Khabarovsk el pasado 27 de abril.



Tras haber sido capturado, los estudios preliminares mostraron que se trataba de un macho de unos 6 años de edad, sin lesiones ni afectado aparentemente por ningun tipo enfermedad.
Pero despues de un examen médico más profundo, se comprobó que el ejemplar habia podido ingerir alguna sustancia tóxica no identificada.



El joven macho está siendo tratado y alimentado con carne fresca, leche y aceite de pescado. Esperemos que se recupere pronto para ser devuelto a su hábitat lo antes posible.

Agradecimientos a Jorge Echegaray