Lobos por Votos, Callando Protestas a Tiros.

Hace un mes ya, el pasado 10 de julio, la administración asturiana disparó a una loba en estado de lactancia en el Parque Natural de Somiedo. La muerte de esta hembra reproductora dejó pocas esperanzas de vida a sus cachorros que probablemente habrán muerto ya de inanición.

Un destino cruel sin ninguna justificación científica, cuanto menos ética y con graves perjuicios ecológicos determinado por una decisión que pretende “favorecer” a unos pocos o al menos callar sus protestas.

Otras opiniones resaltan lo inapropiado que es llamarle Parque Natural a esa parte de terreno presuntamente protegida del mal llamado paraíso natural.

Paisaje deforestado para favorecer a la ganadería extensiva en el P. N. de Somiedo

Recientemente, se acaba de publicar un interesante y relevante artículo sobre las consecuencias de la muerte de ejemplares reproductores en una manada de lobos que podéis ver traducido por Carmen Toribio en la web de ASCEL. 

El trabajo realizado en el Parque Nacional de Denali (Alaska) y publicado en la revista  Journal of Animal Ecology, señala que cuando un ejemplar reproductor desaparece, su sexo y el tamaño de la manada a la que pertenecía determinarán si el grupo desaparece, siendo más proclive a la escisión si el ejemplar eliminado es una hembra reproductora.

Los investigadores de la Universidad de Alaska, Fairbanks  notificaron una disminución de las observaciones de lobos después de la muerte de la hembra reproductora de uno de los grupos del parque y que condujo a la disolución de toda la manada.

A raíz de ello, los investigadores decidieron analizar los datos recogidos en 70 manadas durante un estudio a largo plazo realizado en el parque. Los resultados revelaron que en el 77% de los casos, la muerte del ejemplar reproductor conllevó a la desaparición completa del grupo y que sólo en un tercio de los casos, el grupo permaneció en la zona.

Además, el estudio señala que la muerte de un ejemplar durante los periodos post-reproductor y reproductor tiene efectos drásticos y contribuye en un mayor número de casos a la desaparición total del grupo.

Pero, el dato más importante que este estudio destaca (como otros muchos artículos publicados) y que la administración asturiana sigue sin entender es que las altas tasas de mortalidad de ejemplares reproductores y la alteración de la composición de las manadas no se corresponden con un descenso de la población, lo que indica que la población de lobos es capaz de adaptarse a la pérdida de ejemplares reproductores a nivel poblacional. Los autores sugieren que los lobos pueden compensar la pérdida de de ejemplares reproductores mediante ciertos mecanismos como por ejemplo incrementar el éxito reproductivo al ano siguiente.

Aunque la pérdida de ejemplares reproductores podría no tener un gran efecto a nivel poblacional (por ejemplo en la población total de la península ibérica), supone serios perjuicios a nivel local (SO de la Cordillera Cantábrica).

Hembra amamantando cachorros en el P. N. de Denali. Copyright: National Park Service

Conclusiones:

1. La administración del Principado de Asturias decidió matar un lobo en el Parque Natural de Somiedo durante el periodo reproductor a pesar de disponer de datos que desaconsejan los controles como método de gestión y de los riesgos de ejecutarlos durante estos meses del ano. Además, no es una excepción, sino la regla ya que la mayoría de los lobos tiroteados por órdenes de la administración, lo son durante la época de reproducción.

2. La desacertada y obstinada decisión tuvo como consecuencia la desaparición de una hembra en estado de lactancia que posiblemente conllevó la muerte por inanición de un número indeterminado de cachorros y condicionará el futuro próximo de toda la manada.

3. Aún así, estas muertes no conseguirán disminuir la población de lobos a medio plazo ni repercutirá a mejorar el supuesto conflicto que sólo se alimenta por el sensacionalismo mediático y una gestión a ciegas que sólo persigue el voto de ciertos colectivos locales. A pesar de ello, en Asturias, en lo que va de año al menos 8 lobos (6 adultos y dos cachorros) han sido matados en Parques Naturales (sin contar los tiroteados fuera de espacios protegidos (n=3, al menos!) y todos los que han muerto de modo ilegal (veneno, lazos, tiro, etc) y por otras causas (atropello, mortalidad natural e interespecífica, …)

En Somiedo ya no quedan urogallos. Los osos son acosados por el turismo y los lobos son tiroteados para callar las protestas de quienes han optado en convertir uno de los concejos más bellos de Asturias en un destino turístico que está cada vez más urbanizado y en el que he incluso visto realizar desbroces mecanizados en primavera, cuando en el matorral de un mal llamado parque natural crían especies catalogadas.

Dime Belarmino, ¿Cual es el siguiente paso?

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